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Psicopedagogía. La hiperactividad

psicopedagogiaLa hiperactividad es un trastorno de la conducta que tiene un origen neurológico. Se estima que alrededor del 5% de los niños padecen este trastorno infantil, más habitual en niños que en niñas. A la larga, y si no se trata de una manera adecuada, puede desembocar en graves actitudes. Por lo tanto, no se trata de un asunto baladí que se pueda pasar por alto. En cuanto se detectan los primeros síntomas hay que consultar con un especialista de la psicopedagogia que oriente y trate al menor.

En cuanto a los síntomas, la hiperactividad se reconoce porque lo niños que la padecen tienden a distraerse con facilidad y suelen cometer errores en tareas muy sencillas a causa de esta falta de atención. Además, estos menores actúan de manera repentina sin valorar las consecuencias de sus actos. Esto les lleva a realizar acciones inapropiadas, a tener un comportamiento extraño para su edad y en ocasiones incluso infantil. Los niños que padecen hiperactividad desobedecen constantemente las directrices de sus padres y profesores y pueden presentar cambios bruscos de humor.

Estas actitudes pueden variar dependiendo de la edad del menor. Se puede diferenciar en tres bloques principales: de 4 a 6 años, de 7 a 12 años y a partir de 13 años. Cuanto antes se comience a tratar la hiperactividad mejores resultados se podrán obtener, ya que si el menor llega hasta la adolescencia sin seguir un tratamiento eficaz las consecuencias pueden ser muy negativas para su desarrollo personal.

En cuanto a su tratamiento, la hiperactividad se trata desde tres frentes distintos: psicológico, farmacológico y educativo.

– A nivel farmacológico, el medicamento más utilizado para tratar la hiperactividad es el metilfenidato. Mejora la capacidad de atención y estimula su cerebro. Por regla general, su uso se interrumpe a partir de los 12 años de edad.

– Con toda seguridad es el tratamiento psicológico el que mejores resultados suele arrojar a la hora de poner solución a la hiperactividad. Generar un ambiente estable en el hogar, con unas reglas conocidas por el menor, explícitas y que no cambien de manera constante, es de gran ayuda para potenciar su estabilidad.

– Por otra parte, el refuerzo educativo también es fundamental. Premios, castigos, contratos de contingencias y economía de fichas son los 4 procedimientos básicos de este frente.

Como puedes comprobar, la hiperactividad es un trastorno muy complejo. Por este motivo, resulta de vital importancia que el menor sea tratado de manera profesional desde edades tempranas.