¿En qué podemos ayudarte?

Comunicarse a través del movimiento

psicomotricidadLa psicomotricidad es la disciplina que abarca a la persona integrada, es decir, considerando no solo la dimensión motriz, sino también la intelectual, afectiva y social. El holismo que caracteriza a esta especialidad parte de su premisa fundamental que afirma que en toda acción existe un sentimiento y emoción ligados; y, a la vez, a través de la motricidad fina y gruesa un niño explora el mundo, se relaciona con su entorno, aprende a diferenciar lo que es su propio cuerpo, se adapta al medio que lo rodea e incorpora nociones básicas que le permitirán desarrollar su intelecto.

En psicomotricidad se trabaja mayormente con niños, pero no es rama exclusiva de la población pediátrica, ya que algunos adultos pueden requerir de esta terapia al atravesar alguna situación particular, por ejemplo, luego de un accidente cerebrovascular.

Se puede dividir las áreas de trabajo de un/a psicomotricista en tres grandes grupos según su finalidad:

– Psicomotricidad educativa: orientada a la población preescolar para fomentar la creatividad, el desarrollo del movimiento, la exploración del entorno y de sí mismo, la expresión de las emociones, la comunicación, etc.

– Psicomotricidad reeducativa: es indicada para niños con dificultades motrices, sociales o afectivas, problemas de aprendizaje y de integración. Abarca situaciones tales como hiperactividad, enuresis, déficit de atención, trastornos de la conducta, entre otros.

– Psicomotricidad terapéutica: se trabaja con personas que requieren rehabilitación y recuperación de sus capacidades, por ejemplo, parálisis cerebral, lesión cerebral, trastornos del espectro autista o distrofia muscular.

Sin importar los motivos por los cuales un niño o adulto trabaja con un/a psicomotricista, los objetivos del tratamiento siempre parten de la situación particular de la persona y desde allí se comienza a propiciar el desarrollo de herramientas para mejorar su calidad de vida. Las técnicas, estrategias y recursos didácticos utilizados en el espacio terapéutico variarán de acuerdo a las características del paciente (edad, contexto sociocultural, dificultad o patología), siendo un requisito común para desempeñarse como terapeuta mantener una actitud respetuosa y comprensiva. En el caso de los niños, el juego (rotar, saltar, bailar, dibujar) es el medio a través del cual se incorporan las nociones de tiempo, espacio, del sí mismo y del otro, al mismo tiempo que se aborda la percepción a través de los sentidos, el equilibrio, las relaciones familiares y con sus pares.

En Psicomotricidad el movimiento es, al mismo tiempo, aprendizaje, comunicación y expresión.